Miércoles Mudo [#MM18]

cuevaAyete

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Relatos #4: Asesinato 3x

No te pierdas el cuarto capítulo de la apasionante historia del detective Telyan.
Relatos 4

Asesinato 3x

El calendario marcaba el mes de febrero, pero no era verdad, estaban en mayo, sólo que una cierta tendencia a la vagancia hacía que a veces se le “pasara” pasar las hojas una vez al mes. No se consideraba un holgazán, pero había que priorizar, y últimamente su tiempo valía casi literalmente oro. Telyan se revolvía inquieto en su silla de despacho, desapoyó los pies de la mesa y se levantó. Sigue leyendo

Post dedicado I

Hoy empiezo una nueva serie de post, porque me apetece, porque me encantan los post temáticos y porque hoy es hoy. Va de homenajes y no va a tener periodicidad fija. Los escribiré cuando lo sienta y para quien lo sienta. Hoy empiezo con una amiga.

trébol de la suerteY empiezo con ella para desearle toda la suerte del mundo en su nueva andadura de vuelta al agua. Es una amiga muy especial. Nos conocemos desde hace 20 años (bufffff, 20 ya, qué pasada…) y hemos vivido de todo juntas. Hemos sido socias, compañeras de trabajo, paños de lágrimas, hasta madrinas de hijos… Pero ante todo y sobre todo lo que siempre hemos sido es AMIGAS, así, con mayúsculas. Hemos reído, hemos llorado, hemos disfrutado. Hemos vivido. Sigue leyendo

La primera noche fuera de casa

Cuando oí la primera vez algo de esta excursión [A.] acababa de empezar el cole y no tenía ni 2 años. En ese momento juré que mi niña no iría a dormir fuera de casa con 5 años ella solita…

Albergue de excursionY como tantas otras cosas que he dicho a lo largo de mi vida, sobre todo relacionadas con mis hijas*, me lo voy a tener que comer con patatas y el momento ha llegado. Mi pequeña [A.] se va de excursión con el cole a un albergue aquí cerca, a pasar su primera noche sola fuera de casa.

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Relatos #3: El reloj

Continúan las andanzas del “intrépido” detective Telyan en esta tercera entrega de la serie…

Relatos #3

El reloj

Contempló su reflejo en el espejo; anoche se veía viejo y cansado, pero hoy era joven y guapete, sus ojazos azules claros eran su emblema; Becky se lo perdía. ¡Aj! Tenía que quitársela de la cabeza. Se sentía descansado (al acostarse se había tomado una colaboradora pastillita). Inhaló con fuerza; el día respiraba luz y tranquilidad, como si lo ocurrido el día anterior no hubiese tenido lugar. Pero por algún resquicio lograba filtrarse un agrio sentimiento de culpabilidad procedente de su conciencia. Telyan lo empujaba hacia el inconsciente, puestas sus esperanzas en que en algún momento pasara a su parte más profunda y se perdiera por allí. Cada vez que, como punzadas, le
asaltaban las imágenes de la catástrofe sobrevivida, las despachaba sin prestarles atención; era la táctica más efectiva, en su modesta opinión de cursillista de psicología y criminología.

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