¿Trabajar me cuesta dinero?

Aún no se nada de la entrevista de trabajo que tuve hace un par de semanas. Tampoco me han dicho que no, así que vamos bien. Mientras espero respuesta, me dedico a buscar alternativas, pero con lo que estoy oyendo últimamente se me quitan las ganas…

EquilibrioYa van dos casos a mi alrededor que en el último mes han encontrado trabajo, de lo cual me alegro muchísimo, pero me hacen plantearme muchas cosas. Ambos son trabajos a comisión. Sólo a comisión, nada de fijo, ni siquiera un fijo pequeñito. Y en uno de los casos es aun peor, porque la persona que me lo contaba tiene que hacer un trabajo previo importante de búsqueda de clientes, contacto y pequeña asesoría, para que luego otra persona consiga el cliente. Si el cliente no contrata ella no cobra absolutamente nada. Cero patatero. Así que ya no solo depende de las horas que meta, de lo mucho que se lo curre ni nada de eso. Si el siguiente no hace bien su trabajo, ella también pierde. Porque no es que no gane, es que pierde. Pierde su tiempo, sus conocimientos, su moral, su tiempo de estar con sus hijos, con su marido o lo que le de la gana… Y bastante si no pierde dinero.

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Mi primera entrevista de trabajo

Como ya os conté hace unos días, en la escuela donde estoy estudiando el Master me hablaron de una oferta de trabajo para trabajar de Community. A pesar del vértigo absurdo que me entró en ese momento decidí presentar mi CV y TACHAN TACHAN ¡me pre-seleccionaron!

entrevistaA mi y a otros 2 compañeros de fatigas y de clase. Primer subidón de autoestima. Solo pensar que alguien se había leído los curriculums y había elegido el mío entre otros 7 ya fue una pasada. Aun le resulto interesante a alguien, aunque haya estado 5 años desaparecida del mundo. Aun puedo aportar algo a una empresa. Aun sirvo para estar dentro del agua. Lo más curioso es que no solo es mi primera entrevista después de estos años de vacío, es mi primera entrevista en toda mi vida. Realmente empecé a trabajar en unas cosas y otras a los 18 años. Primero para sacarme unas pelillas mientras estudiaba, luego vinieron las prácticas durante la carrera, después monté una empresa con mi socia (como echo de menos aquella época…), de ahí pase a una empresa, de ahí a otra… y nunca me tocó hacer una entrevista de trabajo. Nunca. Así que era doble novedad.

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El vértigo de lo desconocido

El vértigo de lo desconocido o también se podría llamar “Qué miedo dan a veces los cambios y las cosas nuevas” o “En qué momento me volví una cobarde”

No Tengáis Miedo, San Marcos cap. 6La verdad es que me debería dar vergüenza decir estas cosas, pero es lo que hay. Siempre he sido de lo más lanzada para los cambios, el probar cosas nuevas, experimentar… Y ahora, desde que soy mama, cualquier cambio me supone un esfuerzo mental brutal. Me he acostumbrado a una rutina muy organizada, que creo que con niños en casa es importante, pero tiene su lado negativo. Cualquier cambio me descoloca. ¿Y a qué viene todo este rollo?

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