El día que salí del agua

Es curioso esto de las redes sociales… Cuando empecé con este tema conocí el Club de las Malas Madres, como ya he comentado alguna vez, y dentro del club a su creadora, Laura, que en este momento está a punto de dar a luz, si no lo ha hecho ya…

Cigüeña lleva un bebe con el pico en una manta rosa.Conocer es una manera de hablar. Más bien le empecé a leer. El caso es que ha ido contando detalles de su embarazo, su recta final, lo que se está haciendo esperar su segunda buenahija… Y lo hace tan bien, que me tiene en ascuas, enganchada a Twitter para ver si habemus bebe o no. Y estos días, viendo sus comentarios me ha hecho recordar mi situación hace algo más de cinco años, cuando yo estaba igual, desesperada por que naciera [A.]. Y no era tanto las ganas de ver su carita y todas esas ñoñerías que se suelen decir. ¡Es que estaba harta de estar embarazada!. Lo reconozco abiertamente, no me gusta nada estar embarazada. Tiene sus cosas buenas, claro, pero eso que dicen muchas que es el estado ideal de la mujer va a ser que no, al menos no para mi. Así que aprovechando estas reflexiones, os voy a contar la noche en que nació [A.]. Este post va dedicado a todas esas parturientas novatas que se pasan el día buscando información de nacimientos y partos en Internet y sólo encuentran historias truculentas (a mi me pasó…). Y a Laura.

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5 cosas que deben saber a los 5

[C.] en el Columpio a su maneraCuando [A.] empezó a ir al cole (con 22 meses), yo coincidía todos los días con otra mamá que también iba a recoger a su hija, que era de la misma clase. Invariablemente la mama preguntaba a la niña “¿Qué has aprendido hoy?” Obviamente la cría no contestaba nada, si casi no sabía ni hablar… Y era así día tras día. En aquél momento [A.] no hablaba nada, yo creo que no sabía decir ni su nombre, así que ni me molestaba en preguntar. Al año siguiente, cuando ya empezó a hablar, al salir del cole yo siempre le preguntaba lo mismo: “¿Te lo has pasado bien?” y me acordaba de aquella mama que no solo quería saber que aprendía cada día su niña, sino que encima se enfadaba porque solo conseguía que su hija le hablara de juegos, dibujos y canciones…

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